Coriano, el pueblo natal de Marco Simoncelli, de 8.000 habitantes, está dando el último a adios al piloto fallecido el pasado domingo en el circuito de Sepang. A las 15.00 horas ha comenzado en la iglesia de la localidad el funeral, celebrado por el Obispo de Rimini. Allí estaban las dos motos de Simoncelli: la Gilera 250, con la que ganó el Mundial en 2008, y la Honda RC212V, con la que perseguía el título de MotoGP. Al final de la misa, Valentino Rossi, en vaqueros y sudadera negra, se ha marchado, confundido entre la muchedumbre. Muchos le aplaudieron, le sacaron fotos con el móvil y animaron. Pero otros, menos y más en voz baja, dijeron: "Vete, que es mejor" o "eres un cobarde". Loris Capirossi despedía destrozado al piloto.
La expectación en Coriano está siendo máxima durante todo el día. Se esperaban, de hecho, 50.000 personas para el entierro -en la iglesia solo entran 500-. A la ceremonia también asistió Jorge Lorenzo, que se abrazó con Paolo Simoncelli, el padre de Marco. En la localidad se montó una gran pantalla y la gente se agolpó alrededor de la iglesia durante el funeral. Los carabineri alertaron ayer a la gente para que se quedara en su casa y no llegara hasta Coriano.
Rossi, desde su Twitter, dijo: "Muchos me están enviando mensajes. No os preocupéis si no lográis llegar. Despido yo por vosotros a Sic". Entre los asistentes reinó el silencio. Muchos de los presentes, amigos de Simoncelli, llevan una camiseta blanca con el número 58, el que lucía en su moto. Coriano está forrado con fotos del piloto, colgadas en muchos escaparates y troncos de los árboles, y pancartas en las que se lee "Ciao Marco". También hay globos gigantes en forma del ya mítico número 58 bajo un cielo de color plomo.
ADIOS A MARCO SIMONCELLI


Descanse en paz.